La Coordinadora de ONGD de la Región de Murcia condena los ataques a Cruz Roja en Ceuta y reclama protección para la acción humanitaria

Ayudar a las personas que necesitan comida y cobijo nunca puede convertirse en un acto criminal
No podemos permitir que el odio, el racismo y la xenofobia se normalicen ni que se criminalice la labor humanitaria
En el último mes, la ciudad de Ceuta y sus habitantes han sido víctimas de una serie de acontecimientos de carácter geopolítico y humanitario, en donde el hecho más visible fue la entrada masiva de aproximadamente 72.000 personas migrantes, según las cifras manejadas por el Gobierno de España. Esta situación se saldó con la muerte de al menos 75 personas.
Aunque en un primer momento la mayoría de las personas migrantes que entraron en la ciudad regresaron a Marruecos, se estima que varios miles de personas permanecen todavía en Ceuta. Las cifras varían según la administración: mientras el Gobierno central la sitúa en torno a las 2.500 personas, el Gobierno de Ceuta la eleva hasta aproximadamente 5.000. Entre ellas se encuentra un elevado número de niños y niñas, cuya cifra también ha sido objeto de diferentes estimaciones debido a las dificultades y discrepancias en su identificación y registro.
En estos casos, la labor que realizamos las ONGD en materia de ayuda humanitaria se centra en brindar cobijo, comida y bienes básicos para que estas personas, que no tienen nada, puedan seguir sobreviviendo mientras las autoridades gubernamentales gestionan su situación administrativa a través de la reagrupación familiar, la devolución a sus países de origen o, en caso de que lo necesiten, la acogida en el Estado español.
El pasado día 27 de agosto, nuestros compañeros y compañeras de Cruz Roja fueron bloqueados y atacados verbalmente por una minoría de personas que no representan a la población ceutí y que pretendían impedir el reparto de comida a las personas migrantes. Estos hechos nos resultan plenamente lamentables, tristes y vergonzosos debido a la imagen que se está transmitiendo de insolidaridad y de odio. Muchos de estos ataques se centran en deslegitimar y criminalizar la labor que realizamos las ONGD. ¿Desde cuándo ayudar a las personas se ha convertido en algo negativo? ¿Desde cuándo dar comida y cobijo se convirtió en un acto “criminal”?
Estos hechos nos han traído a la memoria los trágicos acontecimientos violentos sufridos hace un año en el municipio de Torre Pacheco en la Región de Murcia, donde el racismo y la xenofobia incentivaron el ataque a varias sedes de nuestras ONGD en este municipio. No podemos permitir que este tipo de situaciones sigan normalizándose.
Por todo ello, la Coordinadora de ONGD de la Región de Murcia reclama a las autoridades competentes y a los partidos políticos que condenen de manera clara y contundente estos hechos violentos, que se posicionen públicamente contra cualquier manifestación de odio, racismo y xenofobia y que garanticen la protección de las organizaciones humanitarias y de las personas que trabajan y colaboran en ellas.
No es aceptable guardar silencio ante la violencia, el odio, el racismo y la xenofobia. Tampoco es aceptable criminalizar a quienes dedican su tiempo a ayudar a personas que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.
Las organizaciones sociales y humanitarias no son el problema. Forman parte de la respuesta.
El camino es la cooperación, la solidaridad y la defensa de los derechos humanos.
No perdamos el rumbo.
Para más información:
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